Analís cumple hoy ocho meses,
este es el relato del día que nació,
por segunda vez.
por segunda vez.
Analís y su mamá nacieron, de nuevo, el 24 de mayo del 2011.
Ese día había ido a San José a dejar facturas de clientes, es un viaje de más o menos una hora.
Había ido a conocer la bebé una amiga, dejado facturas en dos lugares diferentes, me compré un emparedado y me monté al carro. El viaje era largo, el sol y el calor, pero por dicha Analís se durmió saliendo de San José, eso me daba chance de manejar en tranquila.
Casi llegando a San Ramón, a unos cuatro kilómetros de acá, rebasé un furgón que estaba entrando a mano izquierda, en una zona de varios "comederos" de autopista. El furgón estaba entrando frente a una parada de bus, en la parada no se veía bus. No vi nada, de pronto un enorme estallido, pensé que era un bomba o que el carro había estallado, quizá si era el dichoso fin del mundo pronosticado. Fue todo muy brillante, muy blanco, un olor penetrante, horrible, a corto circuito quizá, no sé, lo sentí hasta dentro de mi cabeza, varios días lo seguí recordando.
Lo siguiente que recuerdo es gente hablándome, me había desmayado.
-¿está bien señora?
El llanto de Analís, gritos.No respondí la pregunta, pero le dije
-Mi bebé está llorando.
A cómo pude salí del carro, despavorida, tenía las manos llenas de sangre. No se abría la puerta, pero la logré abrir. Salté atrás y logré abrir las puertas venían con seguro, por supuesto. Cuando vi a Analís que estaba bien, le solté el cinturón de seguridad y cuando la fui a cargar me di cuenta que las manos no me respondían, me dolían demasiado, no lo sabía pero estaba quebrada mi mano derecha. El cinturón de seguridad me salvó.
Una muchacha sacó a Analís del carro mientras yo llamaba a Héctor, con el celular de alguien. Recuerdo quitarme el anillo que andaba puesto porque de fijo los dedos se me iba a inflamar, que tonteras piensa una.
Había chocado con un bus, él no había entrado a la "isla" para recoger pasajeros, estaba parado casi en media calle. Contra el bus, que ya se movía, me fui a estrellar.
Héctor demoró unos minutos en llegar, incluso antes de la ambulancia.
Analís lloraba extrañada de mano en mano. Como pude le preparé un biberón o chupón para que tomara, de la ambulancia me dijeron que no se lo diera, yo tenía vidrio por todo el cuerpo, no podía ponerle la teta para calmarla. Ella estaba pálida. Cuando Héctor llegó lo agarró como tabla de salvación.
Tengo recuerdos tan mezclados de ese momento: sangre en mi boca, un chófer del bus que repetía "yo estaba parado, yo estaba parado", polícias que me preguntaban cosas, pero yo solo escuchaba el llanto de Analís, el susto. Además la sensación de que había despedazado el carro, nuestra principal herramienta de trabajo, culpa horrible por la pérdida (si ya se, lo importante era estar vivas, pero en ese momento y por varios días no tuve esa claridad de que de verdad era un milagro estar vivas)
Los de la ambulancia estaban más perdidos!!! No tenían idea de que hacer con Analís, y conmigo tampoco. Era patético.
En el hospital me trataron horrible, no me querían sacar ni siquiera la radiografía de la mano, que se quebró en dos partes, no vieron las costillas quebradas, no me examinaron bien... todo porque era paciente del Instituto Nacional de Seguros a donde me iban a derivar luego. Me sentí como en un episodio de Grays Anatomy donde todos se pelean por ver que es lo que pasa, pero como no hay nadie a quien cortar, dan media vuelta y se van. Me atendieron porque llegó una amiga de la familia, esposa de un doctor del hospital.
Ya me quitaron el yeso (un mes en la mano derecha) me lo pusieron sin quitarme los vidrios por completo, llegué a tener una te.ta negra, moradísima, por el cinturón de seguridad, pero igual quise seguir dándole de mamar a Analís, me prohibieron cargarla por un mes, así que era el único tiempo que podía estar abrazada con ella.
Yo tuve el flashback del accidente cientos de veces, ya no más. Analís cuando se dormía en el carro se despertaba de pronto pegando gritos.
Analís está viva porque venía en su "huevito" o cápsula. A ella no le pasó ni un raspón, absolutamente nada. Solo el terrible susto, que no es poco. Pudo haber muerto por el nivel del impácto.
Luego de esto pienso en cuantas veces he escuchado decir a la gente que las sillas de seguridad son una necedad. Que además son muy caras (lo cuál es cierto, en este país que tienen impuestos altos), que son incómodas, que los bebés lloran dentro de ellas. En algunas ocasiones la saqué para darle teta, lo confieso, porque por más que lo intenté no podía hacerlo con ella ahí. Ahora, si no se puede parar, preparo un biberón, vale más.
Días después del choque leí de una niña que viajaba sin booster y con cinturón, luego del choque con un borracho, la niña estaba entre la vida y la muerte, porque el cinturón le presionó órganos importantes.
Ya Analís no tiene pesadillas. Lo único que pasó luego del accidente es que empezó a gatear más, explorar más, salió con más ganas de vivir.
Analís y yo nacimos de nuevo ese día, el mismo día, Tengo claro que nos salvamos por algo.
Aún contar esto me duele. Porque fue una experiencia horrible.
Pero estamos bien, y por dicha.
9 comentarios que alimentan este blog:
Te he leído con la boca abierta, sin aliento, emocionado, un poco influido porque cuando tuviste el accidente era el día de mi cumpleaños, estábamos reunidos en casa de mi hija Coralie, con dos de mis hermanos que vinieron de Bruselas para celebrarlo conmigo, yo cumplia 70 añitos de nada, estaba feliz, y mira por donde, tuy tu niña, volviendo a nacer, de ahora en adelante, cuando cumpla los siguientes 70, me acordaré de ti y de tu nena, en cada cumpleaños de los tres.
Enhorabuena por haber salido tan bien de un accidente que pudo costar tu vida y la de tu nena, pero no era el momento, afortunadamente.
Besitos y salud
Buff no sabía nada,ni lo imaginaba siquiera! menos mal que la cosa no fué peor!
Un abrazo fuerte.
Teresa
Me duele leer esta historia inmensamente, a pesar de que tiene un final feliz. Siento muchísimo que les haya pasado eso. Y por montones de motivos: primero, por ustedes, por lo mal que lo deben de haber pasado, porque no me imagino lo terrible que debe sentirse uno, como mamá, estando sin poder estar del todo, por Analís... en fin. Y después, por la irresponsabilidad de nosotros los latinoamericanos, que pensamos que las normas existen para llenar libros y no más, que creemos que podemos parar donde nos dé la gana, pasar la calle por dónde nos dé la gana y bla, bla, bla.
Siento lo de tu mano, lo de tu cuerpo, lo de tu espíritu.
Pero me reconforta y mucho saber que es historia del pasado y que volvieron a nacer para vivir una vida más bella y feliz. ;)
Un abrazo,
A.
Uf, se me ponen los pelos de punta... Menos mal que todo quedó en un enorme susto y ambas podéis contarlo. Desde luego las precauciones al volante siempre son pocas.
Estáis bien, a salvo en casa y juntos los 4, es un verdadero milagro.
Me alegro de que puedas contarlo y seguir entre nosotros.
Que dura historia, cuánto aprendizaje, qué inmensa dicha que estén bien.
Nuri! se me puso la piel de gallina leyendo eso, no me puedo imaginar el susto, la rabia, la impotencia. Un abrazo fuerte a tí y un besito a cada uno de tus niños, que ambos sufrieron lo que es tener una mamá accidentada. A mí me da mucho miedo que uno es responsable de la vida propia y la de los demás (hasta de la de los peatones!)cuando se pone al volante. Y sin embargo a veces es muy conveniente. El caso, nada que hacer. Otro abrazo!
AMIGA, QUE DURO, SUPER DURO,GRACIAS A DIOS Y LA VIRGENCITA NO LES PASO NADA NI A TI, NI A LA BB,LO MATERIAL SE REPONE, LO IMPORTANTE ES QUE ESTAN VIVAS, YA IRA PASANDO EL DOLOR FISICO Y EMOCIONAL, ANIMOOO, ESPERO VERLAS PRONTO, BESITOS A LOS NINOS Y UNA ABRAZO DE OSOS PARA TI[ESPERO NO TE DUELA MI ESTRUJON EN EL ABRAZO]
¡¡¡Gracias a Dios que no os pasó nada....!!!Al leerte he pensado en la cantidad de veces que he llevado a mis hijos sin la sillita, viajes enteros en los que los iba amamantando y si se quedaban dormidos les dejaba en brazos....
Creo que después de leer tu historia no lo volveré a hacer.
Muchos besos.
Publicar un comentario